Surtido
Foto de Boruto: El mundo de los hijos no es el mismo que el de los padres

Boruto: El mundo de los hijos no es el mismo que el de los padres

Por: Raúl Noriega | 05 - 10 - 2020

Finalmente me puse al día con Boruto. Quería comprobar de primera mano si todo el barro que le tiraban tenía alguna justificación. En lo personal, depende de cómo lo veas. Si lo ves como fan hardcore de Naruto, el manga te va a parecer Naruto parte 2 y el anime te va a parecer el Rellenomi Infinito parte 2. En defensa del anime, hay que señalar que cuando Naruto se animó, llevaba bastante manga por delante. Con Boruto, el anime alcanzaba al manga demasiado rápido, y por eso prácticamente toda la serie es un interminable relleno.

“¿Que el manga se terminó? Sería una pena que extendiéramos el anime UN AÑO COMPLETO antes de avanzar con la historia…”

En mi caso, me encanta. Después de ver crecer a Naruto hasta convertirse en Hokage y ver cómo todos los personajes crecieron juntos (y luego de ser padre yo mismo), ver a Boruto es como ver la vida de los hijos de mis amigos de toda la vida. Escuchar a Boruto hablar de su padre como un tonto despistado sin tener la más mínima idea de que su viejo prácticamente es un semidios del mundo shinobi, o ver a los mocosos quejarse de que les hubiera gustado vivir la guerra shinobi sin tener idea de todo lo que han vivido los que realmente estuvieron ahí, me parece sumamente interesante. Pienso que ese es el fuerte de la historia de Naruto y Boruto: muestra la historia de generación en generación y las diferencias entre una generación y otra. Comenzando con Indra y Ashura, pasando por Hashirama y Madara, Naruto y Sasuke y ahora Boruto. Cada generación con sus experiencias y luchas muy personales, y cómo lo vivido por una generación afecta a la siguiente, directa o indirectamente.

El tío Neji viendo desde el cielo a Boruto cada vez que dice “cómo me hubiera gustado vivir la guerra mundial shinobi”

Me encanta cómo los hijos de la generación de Naruto son prácticamente clones de sus padres. Gestos, expresiones, formas de ser y de pensar. Antes de ser padre, me hubiera parecido ridículo, pero después de serlo te das cuenta de que “los genes pesan“. También me parece interesante cómo los padres siguen ciertas tradiciones con sus hijos: Shikamaru enseñando estrategia a Shikadai como Shikaku lo hizo con él, Naruto compartiendo ramen con Boruto así como Iruka compartía con él, Sasuke tocando la frente de Sarada así como su hermano Itachi hacía con él. También resalto el énfasis que ponen a lo largo de la historia en el concepto de “cada uno se hace su camino, tu pasado ni tus ancestros te definen“. Le paso a Naruto como Jinchuriki del Kyubi, le pasa a Boruto como hijo del Séptimo. Y me parece entretenido ver cómo cada uno lidia con el tema de la fama no deseada a su manera.

Lo que se hereda no se hurta

Es cierto que el anime tiene rellenos insufribles, pero algunos se salvan (el arco de Mitsuki y el de Shikadai me gustaron bastante). Mención especial al arco del viaje en el tiempo, que tuvo un comienzo hermoso y lleno de nostalgia que pudo haber sido el mejor relleno de la serie, pero tuvo un remate asqueroso, una falta de respeto a la leyenda de Sasuke y un grosero uso de coincidencias convenientes para el plot (¿Sasuke quedándose sin chakra? ¿¿EL SASUKE QUE PUEDE CREAR UN SUSANOO PERFECTO??). En todo caso, el manga ya ha avanzado bastante y la historia se ha puesto muy interesante, aunque ahora se haya convertido en una historia de cyborgs creados por el emisario perdido de una invasión alienígena. De hecho recomiendo verlo si eres fan de Naruto, pero sin esperar que llegue al nivel de la serie anterior. Espera algo distinto y disfrútalo por lo que es: la vida del hijo del Hokage Naranja.

El ending que nunca fue

Etiquetas: Anime | Boruto | Naruto |

Raúl Noriega

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