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Estamos en una época muy interesante para los videojuegos de terror y suspenso. Si bien, algunos juegos pueden ser algo continuistas, existen propuestas diferentes y que terminan siendo de muy buen gusto para el jugador. Aquí es donde aparece Killer Frequency, una obra de Team17 que desde su presentación hasta su lanzamiento se ha definido como un juego único en su tipo.
En esta aventura encarnamos a Forrest Nash, un locutor de radio de un pueblo bastante pequeño conocido como Gallows Creek. Forrest viene de ser un locutor de éxito, por lo que su trayectoria lo persigue y en una noche, todo cambia cuando recibe una llamada de una policía indicando que el Sheriff ha muerto por culpa del “Hombre del Silbido” un asesino de los años 50 que quiere cobrar venganza.
Bajo esta premisa, el nocturno show de radio se convierte en la central de llamadas de la policía local, mientras que la policía va por ayuda. Una premisa algo forzada pero que encaja muy bien con el tono de la aventura ya que históricamente y con el perdón de la internet, la radio ha sido la forma más inmediata de comunicación y la principal fuente de noticias en los pueblos más alejados.
Con una jugabilidad algo más libre que vista en juegos como “Not for Broadcast”, tendremos que utilizar todos los recursos disponibles en la estación de radio para ayudar a sobrevivir a todas las personas que acuden hacia nosotros. Desde revisar objetos, mapas hasta controlar la transmisión de radio en general, Killer Frequency trata de ser un juego muy inmersivo y lo consigue con creces.
Cuando una víctima se comunica con nosotros, el guión se vuelve protagonista ya que todos los detalles que se nos cuentan son importantes para la supervivencia de la persona. La atención al detalle será clave para completar satisfactoriamente todos las llamadas posibles.
El audiovisual, desde los colores hasta la selección musical, todo está muy bien elegido. Es muy fácil sumergirnos en la ambientación y se puede notar mucho la inspiración a diversas películas. La mente es un arma poderosa e infringir miedo a lo que no podemos ver es parte de la magia de Killer Frequency y como ya lo demostró Orson Welles, la radio puede ser una gran herramienta de pánico.
Técnicamente no es un músculo gráfico y tampoco lo presente, pero el estilo artístico utilizado funciona de maravilla. Incluso a nivel de recursos, no es un juego exigente, por lo que es un juego perfecto para llevarlo en dispositivos como el Steam Deck, consiguiendo unos 60 FPS estables con muy poco DPI.
Killer Frequency es de esos juegos que aparecen sin mucha publicidad y que consiguen hacerse un nombre entre los jugadores debido a sus buenos comentarios. Un juego ideal para los fanáticos del género Slasher y que gracias a su precio y requisitos técnicos es un juego que encaja perfecto en cualquier PC. Una agradable sorpresa y que demuestra una vez más que los estudios independientes son los que aportan más ideas a la industria.
Nota: 8
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